Noexistes

Y eso es lo mejor que te podría pasar.

No eres lo que crees.
No eres lo que haces.
No eres lo que sientes.

Te has contado una historia.
Un nombre, un cuerpo, un personaje.

Has construido una jaula.
La has decorado.
Plantas, muebles y cojines cómodos.

Cada mañana te tomas el café en esa taza que dice:
«Hoy va a ser un gran día» —o peor aún— «Eres un superhéroe».

Y ahora te estás dando cabezazos contra un muro.
Buscas una razón. Una señal.
Lo que sea que te saque de aquí.

¿Y si no hay señal porque tú eres la señal?

¿Y si no hay respuesta porque nunca hubo pregunta?

Deja de competir.
Deja de demostrar.
Deja de convencer, complacer, justificar, escalar, brillar.

Deja de pedir permiso.

Nadie te va a salvar.

Ni el gurú.
Ni el mantra.
Ni el puto curso de mindset en 7 pasos.

No vas a encontrar nada.
Y eso no es una maldición.
Es libertad.

Nada que lograr.
Nada que alcanzar.
Nada que fingir.

Aquí no hay mapas.
No hay fórmulas.

No es desarrollo personal.
No es espiritualidad con incienso.
No es coaching.

Hay fuego.

Y si ardes, es que estás vivo.
Y si duele, es que te estás rompiendo.
Y si rompes, es que estás naciendo.

No voy a ser amable.

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